lunes, 9 de agosto de 2010

Las Preguntas Demuestran Inteligencia

HEMOS HABLADO muchas veces de la necesidad de hacer las cosas con seguridad; pero ¿qué pasa si uno no sabe cómo? Entonces deberá preguntársele a quien sabe. Ese puede ser el compañero que está al lado o el supervisor. Como la gerencia me considera responsable si cualquiera de ustedes se lesiona, debo de tener la respuesta para cualquier pregunta que puedan tener sobre prevención de accidentes. Si no conociera la respuesta y no pudiera encontrarla, se la preguntaré a mi superior o la buscaré en algún libro. Pero les aseguro que ustedes tendrán la respuesta lo más pronto posible.


A algunas personas no les gusta hacer preguntas. Creen que las hace parecer ignorantes, tontas o algo similar. Quien piense de esta manera está equivocado.

Si no se sabe, el sentido común indica que hay que preguntar. Esto denota que la persona tiene una mente activa, como el niño que enfurece a la madre con preguntas.

Esto trae a colación el interrogante de qué es una pregunta inteligente. ¿Cómo lo sabe quien la hace? No creo que nadie pueda dar una respuesta que sea perfecta. Pero me parece que lo primero es no preguntar algo que uno puede responder fácilmente por si mismo y que puede verificar. Esta verificación es importante; cuando de la seguridad se trata hay que estar seguro de que se está en lo correcto. Si no se tiene la certeza de que se está en lo correcto hay que pensar cuidadosamente, verificar los hechos y usar la cabeza. Si todavía no se está seguro, preguntar.

Hacer la pregunta en forma precisa y clara; la persona a quien se le hace la pregunta debe captar el significado exacto, ya que en caso contrario puede dar una respuesta incorrecta o incompleta.

He aquí un ejemplo. Un aprendiz de mecánico quería saber si el producto que usaban para limpiarse la grasa de las manos los trabajadores veteranos en el taller le podría quemar las manos. Así que preguntó a uno de ellos, “¿crees que si me limpio las manos con tetracloruro de carbono me las quemará?” La respuesta, por supuesto, fue no. A continuación llenó una botella con ese producto y la guardó en el ropero.

A la hora del almuerzo salió unos minutos antes a fin de lavarse. Colocó la botella en el borde del lavabo mientras se cepillaba, pero sin darse cuenta empujó la botella, la cual al caerse se rompió y el tetracloruro de carbono se derramó por el suelo y empezó a evaporizarse muy rápidamente. Como conocía los peligros del vidrio roto se agachó para limpiar. Lo que logró fue absorber tanto vapor, que empezó a marearse. Unos minutos más tarde cuando sus compañeros llegaron lo encontraron casi desmayado.

Dos cosas estuvieron mal aquí, el debió haber preguntado ¿"es seguro usar tetracloruro de carbono para sacarme la grasa de las manos?” Por otra parte, la persona a quien le hizo la pregunta debió haber sospechado algo y haberle preguntado por que quería saberlo.

Finalmente, cuando se hace una pregunta y se logra la respuesta hay que estar seguro de que se la entiende y de que se logra toda la información que se necesita. También hay que asegurarse que concuerda con la información que ya se tiene sobre el tema. De no ser así algo anda mal. Podría ser que usted tenía una información que no era la correcta o viceversa. De cualquier forma es mejor aclarar. Su seguridad puede depender de eso.

No se demuestra ignorancia o falta de madurez cuando se hacen preguntas, por el contrario se denota que se es astuto y que se tiene conciencia de la importancia de la prevención de accidentes. Por lo tanto cuando no se sepa o no se esté seguro, lo mejor es preguntar.